El Supra CNE

Hasta ahora Bush va perdiendo los reales que invierte en el afán desmesurado de transformar un elitesco club de opinadores en un CNE paralelo.

No es suficiente ni siquiera el recibir a la vocera de la organización paraelectoral en la Casa Blanca. Súmate no levanta vuelo, no prende en la conciencia nacional, y sólo sirve para engrosar las cuentas de los periódicos en los que publica avisos desplegados a página completa, destino final de los dólares del bushismo.

Cada día Súmate hiede más a fracaso, a embaucamiento de musiú ensimismado por cuentacuentos del Caribe, dados a disfrutar la buena vida con donaciones extranjeras; los mismos que se quedaron con parte del billete que Bush destinó al financiamiento del golpe de abril, del paro petrolero, de la guarimba y de la campaña del sí en el referendo.

Pero no todo puede ser cuento chino en la oposición. He aquí que ha surgido un intento serio por fabricarle al CNE no un poder paralelo, de igual peso en la vida pública, sino una instancia superior que lo convierta en una institución tutelada, subordinada.

Se trata de constituir un Supra CNE, un ente electoral supremo, ensotanadamente inapelable e infalible. Un Supra CNE que se bautiza decretando que no hay condiciones para elecciones porque no son complacidas las caprichosas, ilegales e inconstitucionales exigencias del grupo oposicionista de los juntos. Un Supra CNE que rezando y con el mazo dando se expresa en la voz del ciudadano que tiempo ha bendijo el programa de gobierno de la conspiración golpista en la quinta La Esmeralda y que ahora pontifica sobre los derechos democráticos del pueblo, los mismos que Carmona hizo añicos con su decreto del 12 de abril, tan celebrado por algunos miembros del novedoso Supra CNE.

El Presidente venezolano ha referido cómo un ministro de la fe se dio sus mañas persuasivas para intentar convencerlo de renunciar el 13 de abril de 2002, en medio de la transparente y serena claridad de la isla La Orchila. Esta vez otro practicante del santo oficio trata de convencer a todos los venezolanos de que si los que apoyan al Gobierno no renuncian a seguir siendo ciudadanos iguales entre iguales y aceptan volver a ser desheredados políticos, no es posible hacer las elecciones presidenciales.

Vale decir, exige que se cancele el llamado a elecciones mientras se establecen las condiciones necesarias y suficientes —óptimas— para que el oposicionismo, acta mata voto y otras vivezas mediante, reencuentre el camino a Miraflores.

Ciertamente no se trata de una réplica de Súmate. El Supra CNE aspira a ser más que el sueño de Súmate. Ésta pretende ser un poder electoral paralelo al CNE. En cambio, el Supra CNE busca mandar a los rectores electorales, dictarles las normas de la campaña electoral, imponerle las decisiones sobre cada uno de los actos de la organización y conducción de la justa comicial.

El Supra CNE además exhibe las ínfulas de dictarle a la Asamblea Nacional los nombres de los ciudadanos y ciudadanas que han de integrar el CNE.

Como Bush en el Consejo de Seguridad de la ONU, el Supra CNE desea poseer derecho de veto para tachar los nombres de los candidatos y candidatas a conformar la directiva del CNE que no sean de su agrado por parecerles chavistas o insuficientemente oposicionistas.

Ante tan abrumadora sed de poder electoral, vale parafrasear en versión libre a Don Quijote: Con el Supra CNE hemos topado.

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