Con votos prestados

En tránsito ya de extinción la polémica entre García y Chávez, luego de la conciliadora postura asumida por el primero, están dadas las condiciones para examinar sin prejuicios la incidencia generada por los planteamientos de Chávez en el contexto de la campaña electoral peruana.

¿Le restó votos a Humala el contrapunteo Chávez-García?
¿Fue la estrategia de polemizar con el líder venezolano lo que le abrió paso hacia la presidencia al candidato aprista? Estas son interrogantes claves para analizar la referida coyuntura electoral peruana. Y más allá de las particulares visiones valen los resultados de la segunda vuelta.

Si las palabras de Chávez hubiesen restado votos a Humala, éste habría registrado un caudal electoral decreciente en la segunda vuelta, pero Ollanta aumentó su votación, como se observa en los siguientes datos:
Elecciones presidenciales de Perú: Ollanta Humala.

Primera vuelta: 3.758.000 votos (datos redondeados).

Segunda vuelta: 5.658.939 votos.

Se observa que el candidato nacionalista registra un aumento de cerca de 2 millones de votos al comparar la primera con la segunda vuelta. Es decir, Humala conquistó votos entre los electores de candidaturas de izquierda, votantes en blanco y abstencionistas de la primera vuelta.

Ergo, es falso que la posición de Chávez se haya traducido en una merma de la fuerza electoral de Ollanta. Dicho de otro modo, el chovinismo promovido intensamente por García no lesionó la candidatura de Humala.

La real explicación de por qué ganó García, sin descalificar los cuestionamientos al resultado, se encuentra en el pacto con la derecha y el fujimorismo que permitió el trasvase de votos de quienes sufragaron por Lourdes Flores y otras candidaturas en la primera vuelta hacia García en el balotaje, como se patentiza en los siguientes datos:
Elecciones presidenciales de Perú: Alan García.

Primera vuelta: 2.923.000 votos (datos redondeados). (*).

Segunda vuelta: 6.518.000 votos.

Este resultado coincide en gran medida con la suma de los votos de García, Flores, el fujimorismo y otros grupos de derecha en la primera vuelta, expresión del Tocohum (Todos contra Humala), como se observa continuación.

Flores + García + Fujimorismo + Grupos minoritarios de derecha= 2.923. 000 + 3.658. 000 = 6. 518. 000 votos (datos redondeados).

De modo que por más tentado que esté García va a contar hasta 100 para volver a difamar a Chávez. He aquí el dilema del presidente electo, que ganó con los votos prestados por la derecha y el fujimorismo: contrajo el compromiso de ser el antiChávez de la comarca para mantener su alianza con la oligarquía interna y el imperio, pero sabe que tal ruta de acción le achica el margen de maniobra de su gobernabilidad debido al poderoso movimiento social peruano que ve con agrado los cambios liderados por Chávez en Venezuela, y asumen a Humala como el conductor de un proceso democrático participativo y protagónico en su país. Esta circunstancia explica el tono contemporizador que ahora exhibe García hacia el líder bolivariano.

Acertada luce la postura venezolana manifestada por Alí Rodríguez en la OEA al expresar que la evolución de las relaciones entre los dos países depende de Alan García.

(*) Fuente: http://www.onpe.gob.pe

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